Ramos Padilla: Carta a Rosatti y presentación en la Magistratura

El juez federal Alejo Ramos Padilla le envió una carta al supremo Horacio Rosatti para pedirle que el Consejo de la Magistratura que preside lo cite a una audiencia pública tras un planteo de la consejera macrista Jimena De la Torre, quien dijo que entre las denuncias «importantes» que están cerca de caducar en el organismo hay una que hizo en su contra el fallecido Claudio Bonadío. El reclamo de la abogada fue en el plenario de la semana pasada, donde se quejó de que había 29 expedientes disciplinarios y de acusación que podrían prescribir, pero procuró subrayar el nombre del exmagistrado de Dolores y actual de La Plata, al igual que el de Ernesto Kreplak, casualmente dos de los que investigaron el espionaje del gobierno de Mauricio Macri. «La sociedad nos está mirando», advirtió para la tribuna. En su presentación, Ramos Padilla dice que quiere «formular todas las aclaraciones y evacuar todas las dudas que pudieran tener los señores consejeros y en especial la sociedad». 

Bonadío denunció a Ramos Padilla por prevaricato (fallar adrede en contra del derecho) cuando éste investigaba el «D’Alessio Gate», caso en el que dio por comprobada la existencia de una organización de espionaje paraestatal con participación de fiscales como Carlos Stornelli y Juan Ignacio Bidone y exagentes de inteligencia, pero donde otros personajes aparecían salpicados. La causa que tramitaba en Dolores (y que fue captada finalmente por Comodoro Py) dejó a la vista que el falso abogado Marcelo D’Alessio atesoraba en su computadora documentos que había entregado a Stornelli y a Bonadío para que pudieran sostener la causa sobre la compra de Gas Natural Licuado (GNL) cuando se supo que la teoría de los sobreprecios se había sostenido en base a un informe trucho del perito David Cohen. En ese expediente fueron detenidos Julio De Vido –quien fue desaforado– y Roberto Baratta y procesada Cristina Fernández de Kirchner. Y luego fueron todos sobreseídos al quedar demostrado que la compra de GNL fue a valores de mercado.  

Ese es el asunto que preocupa a De la Torre, que fue número dos en la AFIP macrista, organismo que colaboró con el armado de causas para perseguir a opositores. Su alusión en el último plenario a la caducidad de causas se debe a que en el Consejo, cuando un expediente disciplinario o pedido de juicio político cumple tres años sin que haya un dictamen, se cierra. El que cuestiona a Ramos Padilla vence el 9 de septiembre. En su presentación, el juez dice que espera que «la
consejera de la Torre acompañe e impulse esta petición (…). Está claro que si leyó la denuncia y creyó que era
una denuncia grave o importante, debe impulsar las actuaciones y solicitar
que se avance en el juicio de remoción. Si no leyó la denuncia, pero igual le
parece importante destacarla, dentro de todas las denuncias que están en esas
condiciones –porque la hizo Bonadío o porque es en mi contra– y gratuitamente
realiza estas discriminaciones, la situación es más grave y con más razón debe
llevarse a cabo la audiencia solicitada y otorgarme la posibilidad de despejar
cualquier sospecha».

Los comentarios de De La Torre provocaron el momento de máxima tensión en la reunión del jueves pasado, tal como relató Página/12, y más todavía cuando después de apuntar a Ramos Padilla y Kreplak exclamó: «¡Objetividad total!». La senadora Inés Pilatti de Vergara le respondió que podía ver los 29 expedientes de los que hablaba cuando quisiera. «Acá no se esconde nada», le dijo. Fue cuando la abogada le devolvió: «Lo que pasa es que la sociedad nos está mirando». «¡Sí, mamita, justamente por eso te estoy hablando!», se enojó la senadora. Mariano Recalde se sumó y le advirtió a De la Torre que su forma de presentar el tema «no ayuda a la objetividad». El camarista-consejero le añadió un pedido: «Dejemos de trabajar como la prensa nos dice que tenemos que trabajar, va a ser más sencillo». 

En su escrito, Ramos Padilla sostiene que «las
manifestaciones que ahora realiza» De la Torre «no son producto de la casualidad, por el contrario son coincidentes con las
acciones y manifestaciones públicas que realizó con anterioridad a asumir ese
cargo, alentando y presentando impugnaciones con modelos de escritos
estandarizados» cuando él mismo debía presentarse en la Comisión de Acuerdos del Senado antes de que aprobara su pliego para el juzgado de La Plata. La consejera encabezaba una organización llamada «Bases Republicanas», en la que ahora tiene licencia, que era la que fogoneaba y presentaba cuestionamientos poniendo en duda la «imparcialidad» de Ramos Padilla para ocuparse como juez electoral del proceso electoral de 2021 en la provincia de Buenos Aires. La organización en cuestión tiene entre sus lema algo que –como dejó en evidencia el juez supremo Carlos Rosenkrantz– inquieta a sectores judiciales: «Trabajamos para que nuestro país prospere sobre bases sólidas poniéndole un freno al populismo». 

El juez les pidió las consejeras y consejeros que velen «para que no se mancille gratuitamente la
honorabilidad de los jueces a quienes están encargados de juzgar, como así
también de bregar por la transparencia y la confianza de la ciudadanía en el
Poder Judicial, imagen que sabemos se encuentra muy deteriorada, máxime
cuando se señaló ´la sociedad (los) está mirando’”. Ahora hay que ver qué hacen De la Torre y el resto de los consejeros/as ante un pedido tan concreto y contundente, que expone cuán endeble es la teoría de la «objetividad total» aun en el nuevo Consejo de la Magistratura surgido como consecuencia del famoso fallo de la Corte que desbarató su composición anterior y reinstaló una derogada.  

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